24 nov. 2010

¿Elegir o no elegir?


Lo más sencillo resulta siempre no decidir. Escudarse en un abanico de razones (o excusas) y quedarse fuera.

Nada me gusta, nada me satisface, no quiero nada. ¿Te das cuenta? Todos son unos farsantes. No me representan. No estoy ahí. Yo no opiné. Yo no fuí. Yo no tengo responsabilidad. A mí ni me mires. Yo no les dí permiso para venir a robarme. Pero míralos, cómo nos roban, cómo nos engañan. No les importamos. Siempre es lo mismo: siempre son los mismos y trabajan con los mismos. No los voto para que se den cuenta que no me importan. El sistema no funciona, ni funcionará. No votaré porque no voy a validar sus esquemas que nos dejan sin trabajo, sin paro, sin jubilación, sin conciliación familiar, sin riqueza linguística, sin crecimiento local, sin pesetas, sin euros, sin futuro. Nada me gusta. Yo no fuí. No me hables. Yo... no tengo la culpa de nada.

Pero también no decidir es decidir. Y tiene consecuencias - que llegue al poder el partido que menos te representa, el que más detestas, el que no quisieras que estuviera ahí. O que no llegue el que te parezca menos malo.

Sólo una vez en años tienes la opción de decir, de opinar. Es tu momento - de esos pocos - para elegir. Para tomar tu opción. Aunque ninguna sea de tu total agrado. Luego también puede ser tu momento de evaluar, de exigir, de denunciar. De volver a votar.

Piénsalo como la hora del menú del día: no te encanta ni la ensalada verde, ni el arroz a la cubana, ni la escalivada, ni las escalopas de ternera, ni el bacalao, ni la butifarra con mongetas pero... ¿dejarías al camarero que elija por tí? Imagina la peor combinación posible en tu plato - ¿le puedes reclamar después de que no tomaste la opción?

Pues eso. Que tu voto sea consciente pero, sobre todo, que sea.

(La foto es de Asirap, en Flickr)

4 comentarios:

  1. Yo no pienso votar. Es un acto consciente y meditado. No es ninguna excusa. Ya he visto pasar por los gobiernos de Madrid y Barcelona a unos cuantos "colores" y alianzas y siempre, sin excepción, ha sido mas o menos lo mismo, la misma decepción, la misma sensación que me estan tomando el pelo. Gente sin integridad. Ir a votar, y votar a cualquiera de ellos, tanto a la derecha como a la izquierda (que aquí no se salva nadie) es seguir su juego y yo no pienso hacerlo. Se acabó. Adiós.

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  2. Hola,
    Es un proyecto interesante, pero me confirma que es imposible digitalizar el sentimiento humano. Me ha salido PSC, y no he votado jamás a los socialistas (soy empresario)

    De todoso modos, buen intento.
    Un saludo.

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  3. Xavier, no votar como acto consciente es respetable. Es simplemente decidir de quedarse fuera de juego, como tú dices. Lo que pasa, es aunque tu te quedas fuera de juego, el juego sigue, y, lo que es peor, te afecta incluso si te quedas en las gradas.

    Yo si pudiera votaría. No todo es lo mismo. Algunos son más y otros menos lo mismo:-)

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  4. eXcalibur, el ejercicio no pretende decir a cada persona a quién suele votar. Es simplemente ver qué partido toma posiciones parecidas a las tuyas. De allí, cada uno es libre decidir, incluyendo la decisión de votar los de siempre. A lo mejor el tema que es pivotal para ti ni siquiera sale entre los 20 temas cubiertos en la herramienta.

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